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Área Dignificación
y Apoyo a la Víctima
Experiencia
transformadora
Cuando se
analiza la historia de GAM como organización de derechos humanos, se puede
observar que parte de la necesidad que compartimos de ser acompañados, sobre
todo en las tragedias como lo es en este caso, la desaparición forzada.
Actualmente, la
dignificación de las víctimas o sobrevivientes del CAI es lo que se pretende, no
solo con un resarcimiento económico y material, sino con la satisfacción de esta
necesidad, negada por mucho tiempo por el Estado.
El área de
Dignificación de GAM ha podido comprender con la experiencia en este tema, que
este trabajo aunque poco interpretado o percibido, no debe ser menospreciado ya
que tiene un valor integrador y de coherencia en el proceso de dignificación.
Un ser humano a
quien el Estado siempre le ha negado sus derechos, lo ha encasillado como una
subclase y en lugar de protegerlo lo ha perseguido buscando su destrucción,
tiene derecho a un acercamiento y reconocimiento consciente, respetuoso y
empático, que logre un tipo de relacionamiento restablecedor de la confianza en
sí mismo y en su contexto, para incidir en instituciones y en el Estado mismo,
de manera que el conocimiento de su historia, subjetividad y realidad,
transforme su propia percepción y la de su comunidad ante el mundo, rompiendo
con estructuras jerárquicas, excluyentes y represivas.
En este sentido
se ha logrado: La valoración de lo subjetivo, sobre todo con los comentarios que
líderes y miembros de grupos atendidos han manifestado, “Aunque ustedes no
nos traen dinero o ayuda, vienen a estar con nosotros y a compartir, eso nos
ayuda a seguir adelante”.
Ese “estar
con nosotros” implica muchos roles a la vez: Orientación, amistad,
compañerismo, complicidad etc.; donde las emociones y sentimientos no pueden
excluirse porque no se refiere a un contrato terapeuta-paciente, sino es mucho
más, es una relación entre humanos/as. Todo esto incide en un volver hacia el
otro/a, ya que el “estar” se torna muy importante y el aislarse no es una
posibilidad.
Podrían
mencionarse muchos logros basados en historias de vida y lucha que se han
atestiguado; pero tal vez el más importante es el fortalecer el
autoreconocimiento de logros y esfuerzos como individuos y comunidad, que
contribuyen a un empoderamiento posterior.
Las
dificultades son muchas, inclusive de mas de 500 años de antigüedad y que
necesitan una cantidad similar de años para superarse por completo, eso si se
sigue manteniendo viva esta esperanza.
Para enumerar
algunas de estas dificultades:
1.
La percepción del Estado que el resarcimiento a víctimas del CAI, es un
acto de benevolencia y no una obligación que debe cumplir.
2.
La impunidad vista ya no como excepción, sino como norma y que impide un
reconocimiento de dignidad en su justa dimensión.
3.
La burocracia del sistema que hace largos los procesos y llenan de
frustración, enojo e impotencia entorpeciendo así, el trabajo psicosocial.
4.
La destrucción del tejido social, fruto de las estrategias utilizadas por
el Estado para mantener el orden imperante, que imposibilita la organización
comunitaria y el desarrollo concebido desde la misma; pero sobre todo el
olvido intencionado que produce más daño de lo que se pretende olvidar.
Así los retos
son muchos, los logros valiosos y la experiencia transformadora; por ello vale
la pena seguir adelante.
Virginia Gálvez
Psicóloga
Área de Dignificación
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