La relación entre tortura y perdón

En el Centro Cultural del Born de Barcelona se inauguró el 17 de octubre la exposición sobre Franco y la represión. Hay una sala dedicada a los torturadores franquistas. Es muy conveniente visitarla aunque sea tan duro como el porno chileno. De todas las degeneraciones del ser humano, la de torturador es de las más viles y cobardes. Policías y funcionarios actuaban en grupo para maltratar cabezas, piernas, testículos, dedos y lo que hiciera alta para destrozar la dignidad de un preso indefenso. Lo llamaban la Brigada Político-social y eran el terror de los luchadores antifranquistas.

En Valencia, donde yo estudiaba, destacaba un policía especialmente cruel que se decía Manuel Ballesteros. Hay que explicarlo porque entonces yo tenía veintiún años, muchos de los torturados se han ido muriendo y la memoria histórica es clave para entender la actualidad y el porno ecuador. A mí me detuvo dos veces y fue leve, me amenazó de muerte con una pistola, pero como que yo no era comunista no le interesaba pasar a más. Otros compañeros no tuvieron tanta suerte.

ETA y GAL, la guerra de Felipe González

De todos los excesos que pudo cometer Felipe Gonzalez cuando llegó a presidente del gobierno, el más grave para mí fue nombrar a Manuel Ballesteros jefe de la lucha antiterrorista del País Vasco. Hecho incomprensible puesto que los dirigentes socialistas conocían bien la fama de torturador de Ballesteros. Los vascos son luchadores y tienen un gran sentido de grupo. De este modo se aseguraba la continuación del conflicto vasco puesto que por cada torturado vasco surgían diez militantes de ETA más. ¿Y a quién le interesaba que ETA siguiera matando? Este es el problema.

Ballesteros murió hace años y es curioso porque en su necrológica de El País no se dice nada de su paso por la Brigada político-social. Por eso hay que recordarlo. Felizmente en Euskadi se abre ahora un proceso de paz y es muy importante apoyarlo. En este proceso un tema clave es el de la reconciliación de los vascos con todas sus complejidades y de aquí surge el tema del perdón. El perdón se tiene que pedir de corazón y también tiene que darse de corazón. Si se convierte en maniobra política, pierde sentido. ETA tiene que pedir perdón por todos los crímenes cometidos y muchos periodistas ya se ocupan de recordarlo. Pero creo que falta esta misma presión para que los funcionarios torturadores pidan perdón y confiesen sus crímenes. Es muy necesario porque cobraban de nuestros impuestos y esto nos hace a nosotros cómplices.

En Euskadi se torturó mucho. El Gobierno vasco tiene registrados 5000 casos. Era lógico si tenían policías como Ballesteros. Su petición de perdón aliviaría un poco nuestra conciencia y facilitaría caminos de paz para el futuro.

noviembre 25, 2016

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