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El FMLN y los pies de James Brown

Álvaro Velásquez


“I feel good; I knew that I would now...” así empieza la afamada cancion del no menos genial artista negro estadounidense James Brown, la cual he tarareado desde que Barak Omaba y ahora el Fmln han obtenido sendos triunfos en sus respectivos países, acaso los de más cercana relacion con Guatemala. En fin que el triunfo efemenilista se vio facilitado por el cambio cenital habido en los Estados Unidos con Obama, cuyo gobierno no avaló la campaña negra del Partido Arena como lo hiciera G. W. Bush contra S. Handal hace cuantro años. Pero es que también los candidatos eran distintos y el Fmln hubo de correrse al centro para lograr concitar a otros sectores menos radicales. Arena también ya había agotado sus posibilidades políticas y económicas al frente del gobierno. Pero lo ocurrido en El Salvador tampoco es el resultado mecánico del coletazo de una ola latinoamericana sino de la capacidad de ese partido de mantenerse polarizando la sociedad salvadoreña, arraigádose entre la poblacion y ampliándose hacia sectores no tradicionales. Hay que recordar que el Fmln terminó la guerra fuerte y empezó la fase política fuerte, cosa que no ocurrió aquí. Y aunque el Fmln conoció divisiones internas ninguna fue fulminante como sí lo fue con la exguerrilla guatemalteca. Con todo, el triunfo efemelenista viene a ser una especia de reinvindicacion histórica para los revolucionarios centroamericanos y los patriotas salvadoreños. Queda el mal sabor de que ello está lejos de ocurrir en Guatemala. Aquí, la izquierda es dispersa, marginal y ha sido incapaz de demostrar que ha internalizado la democracia. Muchos militantes e idealistas de izquierda quedaron sueltos por doquier dedicándose a sus vidas personales, y a veces hasta avergonzándose de su pasado. Otros le apostaron a otros proyectos políticos, los que con sus errores allí siguen activos en política progresista. Y también están los que continuaron enlistados en las opciones tradicionales subordinados acriticamente a falta de opciones en otros lados.
Al margen de lo anterior, una de las consecuencias inmediatas que ya noto y que es bueno por sí mismo, es la repentina humildad de muchos derechistas confesos, quienes ya no pretenden capatacear los procesos políticos con el supuesto de que tenían la verdad de su lado. También siguen voces levantando el fantasma del populismo para defenestrar a la izquierda y sus gobiernos, pero ello es tan natural como que hay extremistas de izquierda obsecados y dogmáticos así entre la derecha. Los hechos estarían demostrando más bien que los paradigmas económicos y políticos son cíclicos y que depende de los seres humanos corregir los errores del pasado para dar saltos de calidad para no repetise con el síndrome de la cola del perro. Otra consecuencia a reconocer: simplemente las ideologías no han muerto. Pero la consencuencia que TODOS debemos extraer es que el poder es temporal, tanto como la verdad que lo acompaña también, y por eso, se impone humildad, paciencia y respeto a los demás. Mientras tanto sigo tarareando “I feel nice, like sugar and spice...”


alvarovelasquez@intelnett.com





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